Con motivo del Día Universal del Derecho, queremos detenernos a reflexionar sobre una realidad que, aunque a veces pasa desapercibida, está presente prácticamente en todos los ámbitos de nuestra vida: el Derecho hace posible la convivencia en sociedad.
Las leyes establecen unas reglas comunes, protegen nuestros derechos, determinan nuestras obligaciones y ofrecen soluciones cuando surge un conflicto. Gracias a ellas podemos comprar una vivienda, crear una empresa, firmar un contrato de trabajo, recibir una herencia, reclamar una deuda o defendernos ante una situación injusta.
El Derecho no es solo un conjunto de normas difíciles de entender. Es una herramienta destinada a organizar la sociedad, proteger a las personas y buscar soluciones equilibradas.
Porque sin Derecho no hay orden. Y sin orden, tampoco puede existir una justicia real.
El Día Universal del Derecho es una jornada dedicada a recordar la importancia de las leyes, la justicia y las instituciones jurídicas para mantener la convivencia y proteger los derechos de las personas.
Esta conmemoración se celebra habitualmente el 21 de julio y sirve para poner en valor el trabajo de abogados, jueces, fiscales, procuradores, notarios, registradores, docentes y otros profesionales relacionados con el ámbito jurídico.
También es una oportunidad para acercar el Derecho a la ciudadanía. Las leyes afectan a todas las personas, aunque muchas veces únicamente pensemos en ellas cuando aparece un problema.
Sin embargo, el Derecho está presente mucho antes de que exista un juicio o un conflicto. Está en los contratos que firmamos, en las relaciones laborales, en la protección de los consumidores, en las normas fiscales, en la organización de las empresas y en las decisiones que tomamos a lo largo de nuestra vida.
Imaginemos por un momento una sociedad sin normas comunes.
No existirían mecanismos claros para exigir el cumplimiento de un contrato, proteger una propiedad, reclamar una deuda o defenderse frente a una actuación injusta. Cada persona podría imponer sus propios criterios, y los conflictos se resolverían mediante la fuerza, la influencia o la posición económica.
El Derecho evita precisamente esa situación.
Su función es establecer unas reglas que deben ser conocidas y respetadas por todos. Estas reglas permiten saber qué podemos hacer, qué obligaciones tenemos y qué mecanismos existen cuando nuestros derechos no son respetados.
Entre sus funciones más importantes se encuentran:
La Declaración Universal de los Derechos Humanos establece que todas las personas son iguales ante la ley y tienen derecho, sin distinción, a su protección. Este principio resume una de las ideas fundamentales de cualquier sistema jurídico democrático: la ley debe proteger a todas las personas por igual.
Muchas personas relacionan el Derecho únicamente con los tribunales, los delitos o los procedimientos judiciales. Pero su presencia es mucho más amplia.
Cuando una persona firma un contrato de alquiler, está actuando dentro del ámbito del Derecho civil. Cuando una empresa contrata a un trabajador, entra en juego el Derecho laboral. Cuando se presenta una declaración de impuestos, interviene el Derecho tributario. Cuando una pareja se separa o debe organizar la custodia de sus hijos, hablamos de Derecho de familia.
También encontramos normas jurídicas cuando:
El Derecho está presente en decisiones personales, familiares, profesionales y empresariales. Por eso es importante conocer, al menos de forma básica, cuáles son nuestros derechos y cuándo debemos solicitar asesoramiento profesional.
La figura del abogado suele asociarse a los juicios. Sin embargo, una parte fundamental de esta profesión se desarrolla fuera de los tribunales.
El trabajo de un abogado comienza muchas veces antes de que exista un conflicto. Revisar un contrato, analizar una operación, estudiar los riesgos de una decisión o explicar las consecuencias legales de una actuación puede evitar problemas posteriores.
Esta labor preventiva es especialmente importante.
Un buen asesoramiento jurídico permite tomar decisiones con más información, reducir riesgos y evitar errores que pueden tener consecuencias económicas o personales importantes.
Por eso, la función del abogado no consiste únicamente en defender a una persona ante un juez. También implica:
En España, el derecho de defensa cuenta con una protección especial. El artículo 24 de la Constitución reconoce el derecho de todas las personas a obtener la tutela efectiva de los jueces y tribunales y a no sufrir indefensión. También reconoce el derecho a la defensa y a la asistencia de abogado.
Además, la Ley Orgánica 5/2024, de 11 de noviembre, del Derecho de Defensa, refuerza la obligación de que las personas reciban información jurídica clara, comprensible y accesible sobre los procedimientos y sobre la forma de defender sus derechos.
Las leyes pueden resultar complejas. Utilizan conceptos técnicos, establecen procedimientos concretos y, en muchas ocasiones, deben interpretarse junto con otras normas y resoluciones judiciales.
Pero esa complejidad no debe trasladarse al cliente.
Una de las responsabilidades más importantes de cualquier profesional jurídico es traducir el contenido de las normas a un lenguaje sencillo. Una persona debe poder entender qué está ocurriendo, qué opciones tiene, cuáles son los riesgos y qué pasos se van a seguir.
El cliente no tiene por qué conocer todos los términos jurídicos. Para eso acude a un profesional.
La confianza entre abogado y cliente se construye mediante la cercanía, la transparencia y una comunicación clara. Explicar bien un asunto no significa simplificarlo en exceso, sino hacerlo comprensible sin perder rigor.
El Derecho no debe entenderse únicamente como un sistema para solucionar problemas una vez que ya se han producido.
También es una herramienta de prevención.
Un contrato bien redactado puede evitar interpretaciones diferentes entre las partes. Una correcta planificación de una herencia puede reducir futuros conflictos familiares. Un asesoramiento laboral adecuado puede evitar sanciones o reclamaciones. Una buena planificación fiscal y mercantil puede proteger la estabilidad de una empresa.
Consultar a un abogado antes de tomar una decisión importante suele ser más sencillo y menos costoso que intentar solucionar después las consecuencias de una actuación mal planteada.
La prevención jurídica permite anticiparse, detectar riesgos y tomar decisiones con mayor seguridad.
Ejercer el Derecho implica trabajar con situaciones que pueden tener una gran importancia para las personas.
Detrás de cada asunto existe una historia: una familia que atraviesa una separación, un trabajador que ha perdido su empleo, una empresa con dificultades, una persona que reclama una deuda o alguien que necesita defenderse ante una acusación.
Por eso, la profesión jurídica exige preparación, actualización constante, responsabilidad y compromiso.
Las leyes cambian, aparecen nuevas interpretaciones y la sociedad plantea continuamente nuevos retos. Los profesionales del Derecho deben mantenerse al día para ofrecer respuestas adaptadas a cada situación.
Pero, además del conocimiento técnico, también son fundamentales la empatía y la capacidad de escuchar.
El Día Universal del Derecho nos recuerda que las leyes no son algo lejano ni reservado a especialistas.
El Derecho es una parte esencial de nuestra vida y uno de los pilares que sostienen una sociedad democrática. Nos permite convivir bajo unas reglas comunes, proteger nuestros intereses y exigir una respuesta cuando consideramos que se ha producido una injusticia.
También nos recuerda la importancia de quienes dedican su trabajo a interpretar las normas, asesorar a las personas, prevenir problemas y defender derechos.
En Gómez y Gómez Abogados y Economistas celebramos esta profesión y renovamos nuestro compromiso con una forma de trabajar basada en la cercanía, la claridad y el estudio detallado de cada caso.
Porque detrás de cada consulta hay una persona que necesita comprender su situación y encontrar una solución.
Y porque, sin Derecho, no puede existir orden, seguridad ni justicia.
Cada situación tiene sus propias circunstancias y debe estudiarse de manera individual.
En Gómez y Gómez Abogados y Economistas analizamos cada caso de forma cercana y detallada, explicando las opciones disponibles con un lenguaje claro y comprensible.
Contacta con nuestro equipo para recibir asesoramiento jurídico, fiscal o económico adaptado a tus necesidades.